Nuestra casa

Hace muchos años que veníamos buscando “nuestra casa”.

En el año 2021 compramos la casa de mis bisabuelos. En Octubre de ese año empezamos la obra.

Nos llevó 2 años y medio restaurarla, trabajé a la par con el arquitecto (Nicolás Rebora) que es un amigo con el cual nos conocemos mucho porque esta era la tercer obra que hacíamos con él. Fue una conjunción perfecta, siempre sentí que se logró imponer con sus conocimientos y que me supo escuchar. Además de aguantar lo detallista que soy. También me acompañaron miradas cercanas, queribles y constructivas cuando lo necesitaba.

Soñé cada uno de sus rincones, no quería que la casa pierda su esencia, quería mantener su estructura y a la vez tenía que ser funcional, práctica y disfrutable para una familia con 6 miembros, con adolescentes y niños de diferentes edades.

Cuando uno restaura de alguna manera estás condicionado. ¡Un gran desafío!

Busque materiales neutros para que los muebles y la decoración hagan su magia. Jugué con el damero desparramado en muchos ambientes, pero no podía ser de otra forma.

En Noviembre del 2023 nos mudamos! Nunca nos vamos a olvidar del primer verano, otoño, invierno y primavera. Cada estación tiene su encanto en esta casa.

El otoño con su sol en el patio colonial, el verano en esa pileta que me metía desde chiquita, la primavera en la que se empiezan a abrir las puertas y parece que la casa se unifica de una manera muy especial. El invierno con su chimenea prendida, el fueguito y un vino que acompañe.

Hoy disfrutamos nuestra casa, no es perfecta, siempre hay pendientes y aspectos que solucionar, pero valoramos cada rincón pensado y soñado.

Es una casa alegre, cálida, práctica y armoniosa.

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