Campo

Cuantos sentimientos y emociones me despertó siempre este lugar…

Recuerdos, infancia, primos, juegos, caballos, abuelos, tíos, asados, veranos, peleas, distancias, aprendizajes, encuentros, diversión, magia, nostalgia, amor, celos.

Muchas veces me conecta con la hija que no fui.

Desde hace muchas generaciones es un lugar muy significativo para mi y para mi familia.

Es un lugar al cual me gusta llegar, Manuel me dice que me cambia la cara cuando abro la tranquera,  y siempre me da nostalgia irme.

Hoy siento que es un lugar de encuentro, en el que frenamos, me da paz y tranquilidad, descanso, duermo profundamente. Nos conectamos familiarmente de una manera muy especial, con simpleza.

Me encanta quedarme horas viendo el horizonte, los atardeceres con una copa de vino, los desayunos con un café, que mis hijos pasen a caballo cerca mio, que Manuel disfrute haciendo un asado, jugar a juegos de mesa, que lleguen mis sobrinos o algún primo de un campo cercano.

En el 2019, en un campo muy cerca de Gualeguaychú, mis papás nos permitieron hacernos una “Casita en su campo”, la hicimos con 2 containers, la terminamos en el 2020 en plena pandemia. Fue nuestro refugio, nuestra salvación, valoramos lo afortunados que fuimos en ese momento y hoy por tener ese lugar nuestro, chiquito, encantador y mágico al que los seis siempre elegimos ir.

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