Algunas frases textuales que lo describen:
“El diseño que entiende cómo vivimos, sentimos y habitamos”.
“Una mirada más profunda: cómo los espacios que habitamos influyen directa y silenciosamente en nuestras emociones, nuestra energía y nuestra calidad de vida. Una disciplina que integra funcionalidad, belleza y bienestar, entendiendo que un ambiente no es solo un lugar: es una extensión de quienes somos.”
“Se trata de observar cómo queremos vivir y diseñar en función de esa intención”.
“Es diseño, pero también autoconocimiento”.
“Habitamos lo que sentimos, y sentimos lo que habitamos”.
“Cuando diseñamos desde la intención, el hogar deja de ser un escenario y se convierte en un sistema de apoyo para nuestra vida”.
“Un diseño armónico no es el que tiene más elementos, sino el que tiene los adecuados”.
“Tres requisitos: Funcionalidad + estética + propósito”.
“Crear un hogar auténtico implica escuchar el estilo de vida y permitir que el espacio lo acompañe, lo potencie y lo haga más disfrutable”.
“La gran pregunta guía es: ¿Cómo me quiero sentir cuando estoy acá?”.
“Mobiliario consciente: menos impulsos, más coherencia. Elegir piezas con propósito. Muebles que buscan ser funcionales y duraderos, permiten una circulación fluida, tienen coherencia estética, y aportan bienestar”.
“La decoración consciente no busca llenar espacios: busca significarlos”.
Estudiando me encontré con estos conceptos, que me movilizaron mucho, ya que es lo que naturalmente logro en mis espacios, desde chica escucho las frases “no queres venir a mi casa” “me ayudas” “necesito solucionar” “te necesito en mi casa”.
Hoy quiero vivir mi vocación ayudando a otros a que puedan conectar con sus casas y con lo que necesitan de ellas.